El colmo

octubre 21, 2010

Que la Argentina es un país donde las prioridades están distorsionadas lo ha dicho mucha gente. Pero que lleguemos a verlo tan claro en tan poco tiempo y que no nos parezca el colmo es sorprendente. Que nadie, y con nadie me refiero a todos, nos desgarremos de furia y hagamos algo para que la situación cambie últimamente me quita el sueño.

En pocos días han ocurrido dos muertes trágicas que han sido muy difundidas por los diarios. Lamentablemente son sólo dos casos de los miles de casos parecidos que han ocurrido en el último tiempo, muchos incluso más trágicos, pero enfocarse en estos dos nos ayuda a ejemplificar la distorsión. Las muertes de Matías Berardi y Mariano Ferreira son lamentables ejemplos de la distorsión.

La “sensación” de inseguridad mató a Matías en circunstancias espeluznantes,  particularmente por la indiferencia y el temor de los vecinos que lo vieron de verse involucrados. Quince personas lo vieron correr y pedir ayuda y ninguna pudo llamar por teléfono e informar a la policía. Cuando el episodio salió publicado en los diarios fue tratado como un episodio más de esta sensación de inseguridad. No hubo reconocimiento de error ni mea culpa de nadie aún.

Mariano murió en un tiroteo, en un enfrentamiento donde muchas personas fueron heridas e incluso apuñaladas. Personas que deberían haber estado trabajando estaban protestando algo… quién sabe qué esta vez. Y encontrarse por la calle provocó el enfrentamiento. No está claro por qué la gente que protesta por “los trabajadores” necesita ir armada. Mariano, contrariamente a Matías, era probablemente una persona que no trabajaba sino que su ocupación era protestar, que probablemente iba armada y que probablemente apuñaló gente antes de ser herido.

Por Matías todo el mundo guardó silencio. Por Mariano se paralizó el país (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1317047 ). La presidente y varios ministros se han expresado. Hasta Moyano dijo que los gremios deben cambiar, aunque lo suavizó… dijo que todo el mundo debe cambiar.

¿Por qué protestamos? ¿Por qué vale realmente la pena protestar? ¿Por qué nadie siente la necesidad de frenar a estos gremios? ¿De exigir seguridad para la gente que trabaja y no para mercenarios que mueren en tiroteos? ¿Por qué nadie siente que esto es el colmo?

 


Por algo sera…

marzo 6, 2010

Divertido artículo de Norberto Firpo en La Nacion http://www.lanacion.com.ar/1240244

“Si como dice la primera mandataria, el país aloja un enjambre de partidos políticos destituyentes, que no paran de serrucharle el piso; si la Presidenta y el vicepresidente son aguarrás y aceite de castor, a extremos de que ella desconfía de él y por eso desatiende nuestras relaciones exteriores; si el campo es un vergel de sotretas y oligarcas; si el Banco Central ha sido la madriguera de un ominoso neoliberal, sin que por años nadie lo advirtiera; si cada vez más jueces y legisladores intentan obstruir el patriótico desempeño del Poder Ejecutivo; si Olivos se ha vuelto un confesionario de fábulas conspirativas, ¡oh!, entonces la conclusión es obvia: por algo será.”


El anti-cacerolazo

abril 6, 2009

Alfonsín fue para muchos argentinos un referente político y con su muerte desaparece quien sea tal vez el último político de raza en Argentina. Las manifestaciones populares durante su entierro demostraron el respeto del pueblo argentino hacia su persona y hacia su obra. Hay en estas manifestaciones un mensaje de conciliación y esperanza que contrasta fuertemente con el mensaje del último movimiento popular espontáneo, el cacerolazo.

Es sorprendente cuantos argentinos consideraron importante acompañar a Alfonsín en su entierro. Particularmente si recordamos que la figura de Alfonsín fue muy atacada, casi demonizada, desde los últimos días de su gobierno y hasta hace no mucho tiempo. Menem rápidamente asoció la figura de Alfonsín con la inoperancia, ineficiencia e incapacidad, usando el fantasma de la hiperinflación. Una hiperinflación de la cual Menem, con sus movimientos desestabilizadores antes de asumir, fue casi tan responsable como Alfonsín. Los Kichner volvieron a atacar su figura acusándolo de cobarde, o por lo menos de incapaz, en sus diatribas sobre los derechos humanos. Llegaron incluso a pedir perdón en nombre de un gobierno que ‘no hizo nada’. Por favor no olvidemos que durante el gobierno de Alfonsín de juzgó y encarceló a los responsables de las atrocidades cometidas durante el gobierno militar. Este es un hecho remarcable si consideramos, por un lado, la época en la que se realizó y, por otro lado, el espíritu. No existe mérito en reclamar, 25 anos después, juicios contra militares olvidados, vejados e inofensivos. Pero sobre todo es remarcable el espíritu democrático y constructivo en el que se realizaron aquellos juicios, mirando hacia el futuro y construyendo un país nuevo. Fácilmente constrastable con el espíritu de división y odio de este gobierno, cuyo único fin es una revisión futil del pasado con fines políticos.

Entre todos sus aportes a la democracia, quizás podamos decir en unos años que su muerte marcó unos de los mojones más importantes. Las manifestaciones durante su entierro no pueden dejar de compararse, por su magnitud y espontaneidad, con el cacerolazo de fines del 2001. Casi diez años atrás, el cacerolazo marco la política argentina. Fue un reclamo espontáneo de hartazgo y cambio, pero sin mensaje. Fue un reclamo vacio y destructivo, claramente expresado en lo que se convirtió en su slogan, el ‘que se vayan todos’. Las cosas no cambiaron mucho después del cacerolazo, como deberíamos habernos imaginado. El vacío político reclamado con ese ‘que se vayan todos’ no se podía llenar sin la participación de gente nueva, y no podía quedar vacio. Y así, el candidato más votado en las primeras elecciones después del cacerolazo fue nada menos que el anterior presidente, Carlos Menem. Un político tan aborrecido que prefirió no presentarse a una segunda vuelta, seguro que la mayoría de los argentinos votaría en su contra. Quien finalmente fuera elegido presidente, Néstor Kichner, no lo fue en base a su propuesta, sus ideas o su visión sobre la Argentina. Lo fue simplemente por haber sido un desconocido. Algo anda mal si elegimos un presidente solamente sobre la base de que no lo conocemos.

Pero las manifestaciones durante el sepelio de Alfonsín fueron distintas. Casi podríamos llamarlas un anti-cacerolazo. La magnitud de estas manifestaciones no corresponde al ‘que se vayan todos’, por el contrario, es una muestra de apoyo popular a la democracia y a la política. Frente a la apatía popular hacia la política, una congregación como esta no puede pasar desapercibida y no puede dejar de obligarnos a reflexionar. Fue esta una manifestación popular espontánea, como lo fue el cacerolazo, pero a diferencia de aquella vez existió ahora un mensaje constructivo. Un mensaje de empezar a trabajar juntos mirando al futuro. Así como después del 2001 se notaba en la gente un alejamiento de la política, se percibe ahora un acercamiento, un deseo de participar.

Quizás haya sido este el último gran aporte de Alfonsín a la democracia. Quizás haya logrado que mucha gente se involucre en política, que se valore el espíritu de diálogo, que aprendamos que disentir es una parte fundamental de la vida pública. Quizás haya logrado que los políticos empiecen a trabajar a largo plazo, a trabajar juntos. Quizás las próximas coaliciones políticas tengan objetivos más duraderos que ganar la próxima elección. Quizás la gente comprenda que involucrarse en política es necesario, que se puede ser político sin ser corrupto, que las cosas pueden cambiar… como creíamos que podían cambiar el día que votamos a Alfonsín.


Los argentinos vistos desde afuera

marzo 7, 2009

Quizás uno de los temas recurrentes de este blog sea como nos ven los extranjeros a los argentinos. Y a la Argentina. Vivir afuera hace que uno cambie mucho su perspectiva sobre el tema, con sensaciones muy encontradas. Uno no deja de sentirse argentino, no deja nunca de extrañar el país, no deja nunca de soñar con volver. Y es interesante darse cuenta que mientras la mayoría, o muchos, de los argentinos que viven en Argentina quieren irse, la mayoría, o muchos, de los argentinos que viven en el exterior quieren volver.

Una de las cosas mas difíciles de reconocer al principio fue el hecho de que la Argentina no le importa a casi nadie que no haya nacido en Argentina. Argentina no es un país importante para el resto del mundo. Es sorprendente al principio, y tal vez triste después, ver un enfoque tan distinto entre la prensa argentina y la prensa mundial sobre un determinado hecho. Para mí es particularmente sorprendente notar que mientras nuestra presidenta se queja por actitudes de Estados Unidos continuamente y en los diarios argentinos en general se reporta como algo trascendente, en Estados unidos los mismos hechos son ignorados. No porque los norteamericanos sientan culpa, crean que están haciendo algo mal o no quieran que el público estadounidense se entere… simplemente porque no es importante. Es un poco triste tener la sensación de que si cualquier presidente del mundo se refiriera a nuestro país, en Argentina sería noticia. Si nuestra presidenta se refiere a cualquier país del mundo, el tema probablemente sería ignorado.

Pero el tema de este post no es la prensa ni nuestra presidenta, sino tratar de compartir cómo nos ven a los argentinos los extranjeros. Me costo entender al principio como un gringo podía no saber donde quedaba Argentina exactamente. Como mucha gente, al principio los creí ignorantes. Es bastante común, y en parte cierto, pensar que los gringos no saben mucho de geografía. Pero después de un tiempo me di cuenta que el problema iba mas allá, y que los argentinos tal vez sabemos tanto, o tan poco, de geografía como ellos. Todos sabemos dónde queda Inglaterra, China o Francia. No todos sabemos dónde esta Tanzania, Myanmar o Bhután.

Una buena manera de empezar a explorar este tema es leyendo blogs de extranjeros sobre la Argentina. Es muy interesante poder descubrir que cosas cotidianas para nosotros sorprenden tremendamente a gente de afuera. Una buena lista de blogs se puede encontrar en Bloggers in Argentina.

Mike en su blog yanquimike describe varias situaciones interesantes. Es quizas uno de los blogs mas extensos que encontre aunque, para mi gusto, difícil de leer. Sin embargo, si uno lee con cuidado, nota muchas de sus sorpresas… por ejemplo cuando alguien le dijo “you can’t do anything in Baires without a friend”. Su descripción de qué es un yanqui es la mejor que he escuchado hasta ahora:
Para los extranjeros, un yanqui es un estadounidense… para los estadounidenses, un yanqui es un norteño… para un norteño, un yanqui es alguien del este… para alguien del este, un yanqui es alguien de Nueva Inglaterra… entre ellos, un yanqui es un vermonteño… y, en Vermont, un yanqui es alguien que come pastel para el desayuno.

Water and soul, el blog de Jackson, un escritor que se mudo a Buenos Aires,  es muy interesante y mucho mas fácil de leer. Son imperdibles sus posts “Some differences between EEUU and Argentina”. No voy a tratar de reproducir nada acá, realmente vale la pena leerlo todo.

Jeff Barry publica su lista de “30 Things to do when visiting Buenos Aires”. La lista incluye lugares conocidos y tal vez pocas sorpresas, pero no deja de ser interesante leer la lista de un extranjero. Particularmente me sorprende encontrar en estas listas lugares cotidianos, cosas de todos los días que uno tal vez no aprecia. Sin embargo, el mismo título del blog dice mucho: “Buenos Aires: city of faded elegance”.

Y de modo similar, Sarah comenta experiencias cotidianas en Buenos Aires en “Palabras de Porteños: Candid Catchings in Castellano“. Cosas de todos los días, como una conversación en un colectivo… vistas con ojos gringos. Experiencias cotidianas, como ir al supermercado, también se pueden encontrar en “Blogging in Buenos Aires”.

Y para terminar, un blog de una argentina: “Buenos Aires through my eyes”. “Misbehaving” describe una sensación cotidiana para alguien que vive en Estados Unidos: los argentinos nos quejamos de los argentinos y admiramos la amabilidad de los norteamericanos. Si leyeron cualquiera de los posts anteriores probablemente hayan notado que los norteamericanos en general piensan distinto.


Creatividad. Una solución para Argentina.

febrero 28, 2009

La creatividad argentina en tiempos de crisis es conocida en todo el mundo. Pocas veces he escuchado referencias a la creatividad de otros países como he escuchado sobre Argentina. Creo que nuestra creatividad nos ha hecho recuperarnos de situaciones difíciles y muchas veces nos ha brindado motivos para seguir creyendo que se pueden cambiar las cosas.

Frente a la permanente desesperanza que noto en los argentinos, entre los que me incluyo, y el pesimismo que nos caracteriza, celebro la creatividad de gente que no se rinde y que busca maneras de seguir adelante. Las crisis son fuente de oportunidades y es bueno encontrar gente que las aprovecha.

Si este blog puede aportar algo para ayudar a cualquier emprendimiento de este tipo, quizás sea haciendo mi pequeña parte para difundirlos. Hoy escuche acerca de las editoriales cartoneras y me sorprendido no haber escuchado antes de ellas. La mejor descripción de estas editoriales que puedo recomendar es el articulo de Tomás Eloy Martínez en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1103987).

Estoy seguro que existen detractores de este tipo de actividades, estoy seguro que incluso pueden llegar a tener razones válidas. Aunque no las conozco y no me las puedo imaginar ahora. Creo que hay que defender actividades como Eloísa Cartonera y fomentarlas. No puedo hablar de Eloísa en particular, no conozco lo suficiente de ellos, pero el concepto me parece muy esperanzador. Actividades de este tipo pueden proveer trabajo a mucha gente, promueven creatividad y dan lugar a expresiones artísticas. Pero por sobre todas las cosas inyectan en la gente la idea que las cosas pueden cambiar, que existen opciones y que no hay que esperar que alguien nos solucione los problemas.

Podemos y debemos exigir que el gobierno mejore las condiciones de vida en Argentina, pero no debemos quedarnos sentados quejándonos. Seamos creativos y encontremos soluciones a nuestros problemas, hagamos cosas, tengamos iniciativa. Alguna vez escuche una entrevista a Muhammad Yunus, ganador del premio Nobel de la paz y fundador de Grameen Bank, en que la decía que la gente no debería preocuparse por encontrar trabajo, sino por generar trabajo; y si no saben como, pregúntenle a su mamá.

Apoyemos esta actividades en lo que podamos, tratemos de hacer que la gente las conozca y tratemos, por sobre todas las cosas, de fomentar la creatividad y la iniciativa en Argentina. Todo puede mejorar con creatividad y esfuerzo.

Si quieren leer algo mas sobre las editoriales cartoneras, acá hay algunos links que encontré interesantes:

Eloísa Cartonera
Sarita Cartonera
Andromeda blog. Collection of cartonera books at the Memorial library in Madison Wisconsin


¿Secuelas de la dictadura?

febrero 24, 2009

La Nación de hoy publica un interesante artículo de Mario Vargas Llosa con el título ‘Secuelas de la dictadura’ (http://www.lanacion.com.ar/1101835). Con su excelente prosa el autor describe un particular caso de corrupción en Perú y como es característico en él, su análisis va un poco mas allá del simple reporte periodístico.

Según el autor no deberíamos sorprendernos por un caso de corrupción de este tipo, que si bien hay motivos para alarmarse, solo cínicos y tontos deberían sorprenderse. Verdad casi perogrullesca para cualquiera que haya vivido en Argentina o en casi cualquier país de Latinoamérica, pero que no deja de sorprender leer en un diario… es interesante como la mayoría de la prensa y de la gente reacciona con sorpresa ante noticias de este tipo. Todavía mas interesante es, sin embargo y sin creer que sea tan sorprendente como el autor argumenta, es que este tipo de actividades encuentren clientela tan fácilmente.

Actividades ilegales abundan en Latinoamérica como casi en ningún otro lugar que yo conozca. La predisposición de la gente a involucrarse en actividades a veces dudosas y muchas veces claramente ilegales sería interesante de entender. No creo conocer a nadie en Argentina que dude en participar en algunas actividades ilegales sin ningún remordimiento y ante la vista de todos. La copia y comercio de música y películas truchas es un ejemplo típico. No es un tema de necesidad, no es robar para comer, ni siquiera por una causa defendible. Cuánta gente compra películas truchas para armar una colección casi ostentosa y lejos de estar avergonzados, es motivo de orgullo. No dudan en gritar a viva voz el ridículo numero de peliculas que han acumulado. Esta actitud no sorprende a nadie en Argentina, pero no es necesariamente aceptada en todo el mundo. Si bien música se copia ilegalmente en todo el mundo, la actitud de la gente frente a actividades ilegales es en general distinta. La actitud de los propios argentinos en estas situaciones cambia según se encuentre dentro o fuera del país. ¿Por qué hay actitudes distintas en una persona dependiendo del entorno? Porque existe conciencia de que esta bien o esta mal. Sin embargo, por algún motivo no parece estar mal involucrarse en actividades ilegales dentro de Argentina. Mas allá de la sensación de impunidad que existe en el país, hay una falta de condena social que lleva a que estas actividades no solo se toleren sino que muchas veces incluso se fomenten.

Hace unos días mientras compraba en un supermercado en Estados Unidos, el cajero se dio cuenta que uno de los artículos no tenia precio marcado. Con total naturalidad me pregunto si me acordaba cuanto costaba, le contesté que creia que si y le dije el precio. Me cobró lo que yo le dije sin dudar en ningún momento de mi buena fe. Estoy seguro que situaciones como estas se ven en Argentina, pero me sorprendería que fueran tan comunes como acá. Sería una oportunidad casi difícil de no aprovechar para pagar un peso menos y sería difícil encontrar un cajero que aceptara nuestra palabra sin dudas. Pero mucho mas sorprendente me parece analizar la probable actitud de la gente no involucrada. Si en Argentina volviera a casa y contara esto creo que mucha gente se sorprendería. Si volviera y contara que mentí y dije un precio mas bajo, mucha gente lo celebraría. No creo que encontraría mucha gente que me dijera que estuve mal o que no lo aceptara como una realidad incambiable de nuestro país. Muy distinta sería la reacción si yo contara lo mismo en Estados Unidos. Nadie se sorprendería de escuchar lo que paso, les sorprendería que yo lo contara dado que es una situación tan normal que mucha gente la obviaría. Si yo en cambio contara que mentí en el precio, la mayoría de la gente lo vería mal, casi nadie lo celebraría y casi todos, sean capaces de decirlo en voz alta o no, empezarían a desconfiar de mi y a mirarme como alguien de quien hay que cuidarse. Existe en este país condena social para este tipo de actitudes y es bastante aceptado que la condena social es una muy buena manera de cambiar actitudes y comportamientos. Sin ir mas lejos, no es otra cosa sino la condena social lo que esta acabando con el cigarrillo en Estados Unidos. Que hace falta para que la gente que no se dudaría en no mentir sobre el precio deje de celebrar este tipo de actitudes o, mejor todavía, empiece a condenarlas. Estoy seguro que existe mucha gente que en Argentina siente que es necesario que esta cultura del vivo se termine. ¿Por qué cuesta tanto condenarla en voz alta? ¿Por qué cuesta tanto vivir sin caer en la cultura del vivo? (No quiero presentarme como alguien que no cae en esta cultura, yo tengo una colección de películas de la que más de una vez me mostré orgulloso)

Mucha gente culpa constantemente a españoles e italianos de estas cosas. ¿ podemos ser distintos, no? Si españoles e italianos tienen esta fama por que no la tendríamos en Argentina? Si al final somos mitad tanos y mitad gallegos… Esto es discutible, pero pensemos por un momento que es totalmente cierto. Italia y España lograron progresar como sociedades y economías a pesar de esta cultura, a pesar de la corrupción. ¿Por qué nosotros no? No estoy diciendo que estas actitudes sean las únicas culpables de la situación en la que se encuentra el país, de ninguna manera. Pero si parece paralizarnos, parece hacernos sentir que las cosas no van a cambiar nunca. Que no podemos hacer nada salvo aguantar y quejarnos. Decimos que los políticos son todos corruptos y nos encanta condenarlos anónimamente o escarcharlos simplemente por ser políticos… ¿por que no podemos escarchar a nuestros amigos o conocidos cuando tienen la misma actitud que no soportamos en un político?


Intro

febrero 15, 2009

Un lugar donde ventilar frustraciones, quejas y otras yerbas sobre la política argentina. Pero por sobre todas las cosas, un lugar donde compartir ideas y experiencias para tratar de cambiar las cosas.